Archivos de autor Nuri Ramos

PorNuri Ramos

«Bordes y desbordes en diferentes escenarios»

Las obras de arte en general, las podemos pensar como un modo de soñar, de darle una forma a las vivencias, al exceso, al dolor. A partir del análisis de la versión gráfica de Quino “Guernica”, que es una transformación de la obra Guernica de Picasso, intentaré reflexionar sobre los desbordes y sus efectos en diferentes escenarios, en la familia y en el mundo interno. 

quino

Quino nos muestra que el desorden que abruma, tiene como telón de fondo la obra de Picasso, con una imagen que es análoga a la dispersión que se observa. Con humor y profundidad, el artista nos muestra que el orden logrado sobre el panorama actual, transforma, a su vez, la obra de Picasso. Ésta aparece modificada, cada elemento, cada persona, está armónicamente en su lugar. Quino establece así un nexo entre el desborde en la vida cotidiana con la representación de un desorden del pasado, cuyo registro en el mundo interno también es necesario reordenar. Ambos al modificarse, permiten que en la realidad sea posible otro desenlace.

 Si bien Quino, se apoya en la obra de Picasso, con su intervención logra reformularla, transformarla. Nos permite pensar que la repetición en diferentes escenarios y formatos, abre la posibilidad de encontrar nuevos recursos, matices, formas, sentidos para contener, para dar un borde a aquello que parece inabarcable.

 También podemos inferir a partir de la obra de Quino, que aquello disruptivo y que es difícil de contener, está referido a algo que sucedió en otro tiempo y espacio, como efectivamente fue el bombardeo del pueblo vasco de Guernica, ocurrido en 1937. Puede hacer referencia que aquello traumático que invade emocionalmente, circula de generación en generación, a la espera de poder ser contenido y elaborado.

A través del análisis de una viñeta clínica, se pone en evidencia que aquello que impacta y que es inmanejable, puede aparecer como desorden en la vida diaria y en los vínculos familiares, externos e internos, cuyos efectos trascienden los bordes de las generaciones. Estos desbordes ponen de manifiesto las dificultades en contener las vivencias y en poder hacer un uso del pensar.

El pensamiento creativo y profundo de Quino, nos deja un modelo para pensar el análisis. Es posible, en el intercambio entre analista y paciente, descubrir el cuadro que da sentido y significado a la escena. La forma y el sentir serán singulares en cada caso, posibles de modificarse y transformarse en el vínculo, analítico.

VI Simposio SPM.- nov 2019  “Bordes y Desbordes”

Bordes y desbordes en diferentes escenarios    

Lic. Isabel María Valla

RESUMEN

PorNuri Ramos

«La frontera grupal en sus funciones de borde y desborde en los grupos de estudio de instituciones de salud mental»

Este trabajo se enmarca en uno de los ejes temáticos propuestos por este Simposio: Bordes y desbordes en las instituciones. La idea central del texto es considerar la relación existente entre los grupos de estudio que se conforman dentro de las instituciones de salud mental, tanto independientes como estatales, y la institución que alberga tales grupos. Como todo grupo, los grupos de estudio institucionales, desarrollan una frontera o borde o piel grupal que los separa, diferencia y une al resto del contexto institucional. Este borde o frontera puede ser considerada una zona de variados intercambios y presenta una serie de funciones que regulan el pasaje de contenidos (ideas, emociones, acciones) en ambas direcciones: desde el grupo a la institución y desde la institución al grupo. Tal frontera puede funcionar al modo de borde o al modo de desborde, siendo ambas posiciones oscilantes y coexistentes. En este trabajo se mencionan algunas situaciones de ambos modos de funcionamiento. La frontera grupal como borde implica: el pasaje de los contenidos estudiados a otras áreas de la institución y su vuelta al grupo de estudio en un proceso que genere transformaciones de ambos espacios; la metabolización, por parte de la institución, de los contenidos producidos por el grupo de forma tal que se siente representada por ellos en el espacio extrainstitucional; la retención de contenidos que no atraviesan la frontera por su carácter de heterogeneidad y que quedan como gérmenes de procesos de cambio no acaecidos; la aceptación o tolerancia de lo irreductiblemente heterogéneo a ambos lados de la frontera; y la capacidad de debatir manteniendo las diferencias. La frontera grupal en desborde implica: fenómenos de explosión o implosión de la frontera grupal de características violentas; la equiparación del funcionamiento grupal con el funcionamiento directivo de la institución; avasallamiento del grupo y su estudio por las presiones y demandas institucionales; aislamiento y producción de rigidez e impermeabilidad de la frontera como defensa contra las tendencias a la explosión o 2 implosión; desvitalización de la tarea grupal y del grupo como síntoma del sometimiento del grupo al poder de la institución. Para finalizar, el texto plantea que la posibilidad de que el funcionamiento de borde predomine sobre los momentos de desborde depende en buena medida de la capacidad que tengan el grupo y la institución, de pensarse a sí mismos, de reflexionar sus propios modos de funcionar.

RESUMEN
Mgter. Silvia Muzlera

PorNuri Ramos

“Acerca de los bordes de la pregunta sobre la entrega del hijo en adopción”

La pregunta por la «Historia previa» a la adopción insiste en los pacientes que consultan, girando alrededor de «las razones» por haber sido dejado, entregado o abandonado. La pregunta se formula a «lo femenino» de la mente de la progenitora, relacionado a la capacidad de contención y reverie. Sin embargo, en la entrega se pone de manifiesto el funcionamiento «masculino» que opera en su mente generando la posibilidad de corte.

El pasaje desde el interrogante ¿por qué no me quiso? hacia la posibilidad de preguntarse ¿por qué me dejó? implicaría salir de la fantasía de mutilación del ser del niño entregado (qué me falta, que me sobra, qué hice mal, por qué a mí me dejaron) para poner el acento en aspectos de los adultos (familia del origen biológico) que tomaron esta decisión. Se produce un movimiento desde la culpa inconciente por ser portador de una fantasía de déficit (valgo poco para ser elegido como hijo) hacia la frustración por la decisión de la entrega (haber sido separado, dejado por dificultades de los otros).

Se articularán estos conceptos con viñetas de un caso clínico infantil.

VI Simposio de la Sociedad Psicoanalítica de Mendoza. Bordes y desbordes.1 y 2 de noviembre de 2019. Mendoza. Argentina.

Lic. Lila Gómez

Miembro adherente de la SPM

Miembro del IIRC (IPA)

Psicóloga del Centro Infanto Juvenil N° 1

PorNuri Ramos

«La Marca Muda» Acerca del fenómeno del tatuaje

Desde hace unos años asistimos a un incremento notorio del fenómeno del tatuaje. La marca auto infligida con pigmento en la superficie corporal es muy antigua. Se han reconocido tatuajes en momias egipcias datadas de 5000 años de antigüedad. Estas marcas han tenido valor ritual, de identificación a grupo, de pertenencia a subsectores de la cultura. Restringidas a ciertos universos y con cierta reglamentación. Recientemente el fenómeno se ha hecho masivo y extensivo, rebasando las franjas culturales y etarias en las que habitualmente se lo encontraba.

El acto de tatuarse puede remitir a muchos fenómenos psíquicos. Marca simbólica de pertenencia, mensaje al otro, identificación por “contagio”,etc.

Lo que se pretende desarrollar en esta ponencia, es teorizar sobre esta marca dentro del universo de los tatuajes, que no tiene un argumento ni está claramente dirigida a otro.  A través de un caso clínico de un joven de 18 años con intento de suicidio, con una “marca muda” (tatuaje en su pierna), se trata de elucidar el estatus de esa marca. Desarrollando los conceptos analíticos de acting, pasaje al acto y función paterna.

El “tatuaje mudo” no está dirigido a otro, ni hace lazo social ya que no se encuentra articulado a ningún discurso.  Es mudo, y como en el caso clínico ilustrado, antecede al acto. Es un fenómeno dentro del fenómeno ahora masivo del tatuaje y es preciso, en el sentido terapéutico, “hacerlo hablar” en función de articularlo a un discurso y al Otro de la cultura.

Dr.: Héctor Ortiz Paoletti

Agosto 2019